Melomakarona o Finikia, Tradicionales Dulces Navideños Griegos

Por

Anastacia Chimaras Frangos

Twitter: @AnastaciaChF

Estos extraordinarios dulces nunca faltan en la mesa festiva de ningún paisano griego, durante la época navideña y de año nuevo. Siempre acompañados de otros deliciosos dulces, los kourambiedes, unas polvorosas almendradas que pronto conocerán con detalle.

Sin embargo, en vista de que no contienen ni huevos ni lácteos, muchas familias los elaboran también en Cuaresma, ya que son apropiados para consumir durante el estricto ayuno ortodoxo, período en el que no se consume ningún tipo de carne ni otros productos de procedencia animal; incluso, el Jueves Santo y el Viernes Santo, tampoco se consume aceite.

Son ideales para los veganos, no obstante su origen reposa en la Antigua Grecia.

Los antiguos griegos elaboraban una cena funeraria a base de trigo, conocida como ”makaronia”, donde los comensales, familiares y amigos, evocaban y bendecían al difunto, “makaritis”. De allí provienen nuestros macarrones actuales y los “macarons” muy preciados en Francia e Inglaterra. Lo que Marco Polo trajo de China fue la técnica para obtener la forma de los fideos chinos, que allí se elaboran con harina de arroz y de frijoles.

Melomakarona, etimológicamente significa «pasta» bañada (bendecida) con jarabe de miel. Estos dulces conservaron sus raíces religiosas y se impulsó su elaboración y consumo popular desde el Asia Menor, durante el Imperio Bizantino. Mientras que para los actos litúrgicos funerarios (mnemosyna),  aún se ofrendan y se consumen el psichopsomo (pan de las almas, ofrenda, “prosfora”, para el muerto) y los koliva (plato elaborado con grano de trigo entero, confitado con frutos secos, azúcar glas y decorado con almendras que reproducen imágenes religiosas y las iniciales del difunto).

Aquí les presento mi receta, que preparo desde niña con mis padres. Mi mamá hacía la mezcla y mi papá se encargaba de darles forma, hornearlos y melarlos. Yo siempre pendiente y ayudando en todo!

 

Ingredientes

Para las galletas

4 ½ tazas de harina de trigo

2 cucharaditas de polvo de hornear

½ cucharadita de bicarbonato de soda

1 pizca de sal

1 ½ tazas de aceite vegetal (oliva, girasol, ajonjolí, maíz, etc)

½ taza de azúcar morena o blanca granulada

¼ de taza de jugo natural de naranja

¼ de taza de cognac (se puede usar brandy o ron)

1 cucharadita de canela con clavos de olor, molidos

Para el sirope

1 ½ tazas de azúcar blanca granulada

1 ½ tazas de agua

1 ½ tazas de miel de abejas

Para la cubierta

1 taza de nueces picadas finamente

1 ó 2  cucharaditas de canela molida para espolvorear

Procedimiento

  • Tamizar 2 veces la harina, el polvo de hornear y la sal, para que estos ingredientes queden bien mezclados y libres de humedad y de gránulos.

  • Batir manualmente el aceite junto con el azúcar y el jugo de naranja.

  • Agregar el cognac, la canela y los clavos de olor, molidos, y seguir batiendo hasta obtener una emulsión estable.

  • Incorporar, poco a poco, la harina tamizada con los leudantes y la sal, e ir primero batiendo y luego amasando hasta obtener una masa homogénea pero no muy manipulada.

  • Colocar la masa en un bol o recipiente adecuado y tapar con un paño húmedo. Dejar reposar en un lugar fresco por ½ hora.

  • Amasar de nuevo, ligeramente y formar unas galletas ovoidales o con forma de quenelles, de superficie algo irregular o rugosa. Esto se logra marcándolos con la parte rugosa del rallo o con otro implemento que tengan a la mano; un tenedor, por ejemplo. Esta masa es quebradiza y se aprieta despide aceite. por lo que debe manipularse lo menos posible y hacerlo con mucho cuidado.

  • Hornear a horno medio, a 175° C, por 30 minutos o hasta que doren ligeramente. No exceder el tiempo de cocción porque se arrebatan de inmediato.

  • Dejar reposar hasta alcanzar la tempertura ambiente.

  • Hervir el agua con el azúcar, revolviendo eventualmente, hasta obtener un punto de hilo. Agregar la miel, revolver y dejar hervir por 2 minutos. Extraer la espuma que se forme, con una espumadera o con una cuchara.

  • Colocar una hilera de dulces en un recipiende hondo y cubrir con el sirope hirviendo. Dejar que absorban parte del melado, moviendo suavemente el recipiente, de vez en cuando.

  • Retirar estos dulces con cuidado y colocarlos en la bandeja de presentación. Espolvorearlos con nueces picadas y con canela molida.

  • Mientras tanto calentar nuevamente el sirope para continuar con otra hilera de dulces. Repetir el procedimiento hasta melar todos los dulces.

  • Yo los hiervo uno a uno en el sirope a baño maría y con la ayuda de una espumadera los manipulo y los extraigo para colocarlos en la bandeja de presentación. Cuestión de gustos.

  • Estas galletas son muy crujientes cuando se hornean y se deshacen en la boca. Una vez meladas, se ablandan, pero después de al menos unas 8 horas de reposo, vuelven a adquirir su textura crujiente.

  • También se pueden rellenar antes de hornearlos pero es un trabajo muy delicado que hay que hacer con mucho cuidado para que la masa no se rompa. El relleno, es este caso es una mezcla de nueces picadas finamente con azúcar y canela con clavos de olor (molidos). También hay que tener especial cuidado a la hora de melarlos porque son muy propensos a quebrarse.

 

Autor: Anastacia Chimaras Frangos

Ingeniero Civil – UCV_VE
MSc en Ingeniería Hidráulica – UCV_VE
Twitter: @AnastaciaChF

 

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