“La única salida para el cambio no es Maiquetía sino luchar por Venezuela”

Por Olgalinda Pimentel R.

 

Las facultades de la casa de estudios trazarán la ruta para recuperar el país, a través de las jornadas de reflexión Reto País que comienzan el miércoles 2 de mayo. Una tarea que inician también otras universidades.

La Universidad Católica Andrés Bello se planteó en 2017 un desafío, el mismo que se propone este año, junto con organizaciones sociales, religiosas y comunitarias, afirma el rector Francisco José Virtuoso: hacer que los venezolanos sean de nuevo capaces de levantar la vista del suelo e imaginar el futuro. Para eso diseñó las jornadas Reto País en las que profesores y estudiantes de todas las facultades reflexionarán durante cinco días, a partir del miércoles 2 de mayo, sobre la forma de lograr el cambio.

“Es una iniciativa con la que asumimos el reto de pensar el futuro. Nos han obligado a vivir mirando para el suelo, en modo sobrevivencia, y hemos perdido la capacidad de crear, porque estamos obligados a vivir día a día”. Para eso, explica, se desarrolló una metodología prospectiva que se plantea cómo desarrollar un proceso lógico y participativo que permita construir socialmente ese sueño alternativo. “Comenzamos planteándonos el país que queremos y contrastándolo con la realidad, y a partir de ese contraste trazarnos una ruta de acción para comprometernos desde el punto de vista personal e institucional”.

El ejercicio ha sido llevado a los estados Zulia, Bolívar, Mérida, Trujillo, Lara, Yaracuy, Carabobo y Distrito Capital, y lo han organizado en otras universidades como la Rafael Urdaneta en Maracaibo y en núcleos de otras casas de estudios.

—¿Cómo se han planteado el desafío del cambio en medio de la crisis?

—Lo que buscamos es activarnos como ciudadanos. Tenemos que convertir a ese 80% de la población profundamente descontento y que quiere el cambio en Venezuela en energía ciudadana, movilizadora, con propuestas, iniciativas. El país requiere de una profunda movilización social, la vuelta a la dignidad y la lucha ciudadana.

—Pero hay una ciudadanía desmotivada y con ganas de  migrar. ¿Cómo esas propuestas podrán detener esa diáspora que afecta la producción y también la educación?

—En la medida en que seamos capaces de ver que sí tenemos posibilidad, que la única salida no es Maiquetía, ni Maicao o Cúcuta, si asumimos un itinerario de compromiso y de resistencia, habrá cambio. Respetamos y entendemos que ante el desastre lo único que se le ocurra a alguien es irse del país por la gravedad que vivimos, pero nuestra salida como país es luchar por él. Tenemos que salvarlo y recuperarlo, hay que lucharlo.

—¿Es posible un cambio propulsado desde la universidad como institución?

—Soy uno de quienes creen que la universidad es una institución privilegiada porque es casa de juventud, de conocimiento, donde se aglutinan las capacidades que hacen posible los cambios. Los jóvenes que piensan en su futuro, que se forman y esfuerzan son los ingredientes que hacen eso posible porque hay energía, conocimiento, esperanza. Es verdad que nuestras universidades están pasando por un mal momento por todos los ataques, la migración, las dificultades presupuestarias, pero siguen siendo espacios posibles para soñar un país mejor.

—¿Es eso posible en hiperinflación?

—A pesar de eso. En la UCAB tuvimos menos inscritos en este semestre que en el anterior y es posible que para el próximo, que inicia en octubre, tengamos menos preinscritos que en este período; sin embargo, todavía hay niveles manejables que en comparación con otras universidades no son catastróficos. La universidad está pensando en su futuro, en mantenerse con calidad y dar así respuesta al cambio.

—¿En cuánto tiempo calcula que será posible la recuperación del país?

—Los más optimistas, entre quienes me encuentro, creemos que si este país cambiara de modelo político y de gobierno, en muy corto plazo tendríamos un rebote muy importante. Los venezolanos necesitamos optimismo para seguir adelante, reactivación de nuestra voluntad. Cambiar las condiciones en sentido macro abriría la posibilidad para los que están adentro y los que están afuera. Frente a un cambio, toda esa cantidad de talento que se nos ha ido buscaría cómo regresar. Eso nos pondría en el rumbo de un modo acelerado.

—¿Qué harán con las propuestas al terminar los cinco días de debates entre profesores y estudiantes?

Una vez sistematizada las conclusiones, las presentaremos al país a mediados de junio

—¿Convocarán a otras universidades a que se unan a esta iniciativa?

—Es lo que queremos, entusiasmar a otras universidades para que puedan realizar este proceso.


Prorrogar elecciones para que sean legítimas

El rector Francisco José Virtuoso no vacila cuando se le pregunta su opinión sobre  el proceso electoral del 20 de mayo: “Creo que hay un porcentaje de venezolanos que, según las encuestas, están contemplando la posibilidad de participar, pero lo que sí quiero decir con todas sus letras es que aunque respeto a todos quienes decidan votar, esto es un proceso ilegítimo. Eso  hay que seguir diciéndolo. Aunque tengan 10 o 15 o20 millones de participantes, es un proceso ilegítimo”.

Asegura que el problema no es cuánta gente vota o no, sino que los venezolanos están  convocados a un proceso que está al margen de la Constitución, al margen de las garantías electorales y de las condiciones institucionales. “Este es un proceso al que alguna gente apuesta a la posibilidad de un cambio por la vía electoral. La candidatura de Henri Falcón ha sido evaluada como una ilusión posible, pero es una opción que ayuda al gobierno a dar una imagen de participación, de show electoral”.

—¿Qué piensa de la solicitud de la Conferencia Episcopal de aplazar o suspender las elecciones del 20 de mayo?

—La hemos suscrito como universidad católica, lo hacemos parte nuestra y creo que lo que más le convendría al país es precisamente prorrogar ese proceso electoral para hacerlo legítimo. Yo, como muchos, no soy abstencionista; soy favorecedor de los procesos electorales. ¡Claro que queremos elecciones!, pero que sean de verdad. Lamentablemente creo que el gobierno no responderá a la petición de la Iglesia, pero sí pienso que hay que proponerla como el camino más idóneo.

—¿Cuáles recomendaciones le daría al Frente Amplio, a la oposición, para convencer a los electores?

—Lo que sí creo es que los venezolanos están activados en muchas protestas por las condiciones de vida que atraviesan. El Frente Amplio ha querido darle articulación a ese descontento, pero que no se perciban como acciones aisladas. La principal recomendación es la unidad. La gran dificultad en este momento es que se ha evaporado como liderazgo. Tenemos 80% de descontento medido en todas las encuestas y se necesita un liderazgo, una conducción, un discurso que lamentablemente no lo tenemos porque hay una dirigencia exiliada, fuera del país, perseguida, y la que goza de condiciones está enmudecida.

—Si las elecciones se realizan el 20 de mayo, qué vendrá después? ¿Qué mensaje les da a los venezolanos?

—Seguir luchando. Puede haber elecciones el 20 de mayo y las puede ganar  el gobierno, que es lo que muy probablemente hará, pero el país sigue con los mismos problemas, con una situación de colapso terrible, el sufrimiento de la población es cada vez mayor y lo que hay que hacer es seguir luchando. Y las metas son las mismas: como unirnos en torno a la necesidad de cambio pacífico, democrático y favorecedor de lo que la gente espera y busca.

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