EN EL PARQUE NACIONAL DE YELLOWSTONE
La cara más amable de los lobos: así cambiaron el curso de los ríos
Varios lobos fueron soltados en el Parque Nacional de Yellowstone. Su llegada no solo cambió la fauna local, sino también su geografía

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El lobo no es siempre el malo del cuento. No es la imagen más reconocida de este depredador, pero apareciendo en el momento y lugares oportunos, los lobos son capaces de generar más vida de la que arrebatan. En 1995, catorce lobos fueron soltados en el Parque Nacional de Yellowstone después de 70 años extinguidos en la región. En aquellos años, el enorme número de ciervos había reducido gran parte de la vegetación del parque de manera significativa, y con la caza prohibida, los humanos no podían hacer nada por impedirlo. Hasta que decidieron recurrir a los lobos.
La historia de los lobos de Yellowstone es la que aparece siempre como ejemplo para ilustrar cómo puede afectar la inclusión o la desaparición de una especie en un ecosistema. Ahora, ha vuelto a estar en boga gracias a un vídeo viral que ya se ha compartido más de 80.000 veces. Así es como ocurrió:
En 1995 año, la caza de ciervos por parte de los nuevos inquilinos del parque llevó a un rápido descenso de la población de la especie más débil. Los ciervos que quedaban, por su parte, procuraron evitar las partes de Yellowstone conquistadas por los lobos, los valles y cañones, donde serían su menú del día.

¿Pero cómo es posible que los lobos cambien la geografía de un lugar? La historia ocurre lentamente y paso a paso. Un efecto mariposa que empezó con catorce nuevos ejemplares en Yellowstone. El segundo paso, fue la recuperación de la naturaleza: gracias a la ausencia de ciervos, esas partes del parque empezaron a regenerarse y crecieron bosques de álamos y sauces. Pero eso solo fue el principio.

Con los árboles y arbustos nacieron más bayas y bichos que atrajeron a nuevas especies: las aves y los castores.

Estos nuevos huéspedes construyeron presas que pasaron a ser hábitats también para nutrias, ratas almizcleras y reptiles.

No fue lo único que se consiguió soltando catorce lobos en Yellowstone. Con su llegada, también desaparecieron los coyotes, lo que hizo crecer el número de conejos y ratones. A su vez, llegaron más halcones, zorros, tejones y comadrejas y aumentó la población de águilas calvas y cuervos.
