Confite las Cáscaras de Toronja o Pomelo

Por

Anastacia Chimaras Frangos

Twitter: @AnastaciaChF

 

La cáscara de la toronja, pomelo o grapefruit, es mucho más exuberante que la de la naranja y de sabor más delicado y exótico. Por su similitud con la naranja, podemos aprovechar la cáscara de la toronja para confitarla y azucararla o simplemente convertirla en frutilla para espesar mermeladas caseras de toronja o para utilizarla en las preparaciones que requieran este ingrediente. Pero lo mejor es que estas cáscaras ayudan a eliminar toxinas, a desinflamar el organismo y a bajar los niveles de colesterol. Refuerzan el sistema inmunológico y son antioxidantes. Además son diuréticas y mejoran la digestión.

Para este confite, compre toronjas con cáscara firme y algo gruesa, de color uniforme, en lo posible sin manchas, cortes y magulladuras. Lave bien la fruta, extraiga los dos topes, superior e inferior, y con un cuchillo afilado rasgue la fruta verticalmente, en cruz. Haga cuatro cortes sin tocar la pulpa de la fruta. Introduzca sus dedos suavemente entre la cáscara y la membrana de la fruta y retire la cáscara, que de estar fresca saldrá sin ningún inconveniente. Corte la cáscara en julianas ni muy finas, ni muy gruesas. Hágalo de manera vertical.

Si usted utilizó la toronja para hacer jugo, entonces la cortó por la mitad de manera transversa. No es lo ideal, pero podemos pasar por alto este detalle y proseguir. Retire la membrana con los gajos de fruta adheridos a la cáscara, lávela, escúrrala y corte aros de tamaño medio. Luego corte estos aros para obtener bastones de tamaño regular.

Una vez que tenga la juliana o los bastones de cáscara de toronja, hierva agua en una olla no metálica, introdúzcalos y deje hervir por 1 minuto. Cuele y repita el procedimiento tres veces. Este tedioso proceso permite eliminar el sabor amargo de las cáscaras y no se puede obviar.

Luego haga un melado con una parte de azúcar y una parte de agua, de tal manera que a ojo, la cantidad de esta mezcla cubra las cáscaras. Deje hervir a fuego lento, revolviendo de vez en cuando hasta obtener un punto de hilo. Es decir que si se deja caer el sirope, éste caerá con cierta dificultad o en forma de hilo. Entonces agregue las cáscaras y revuelva hasta que el sirope se reduzca y casi se seque. Debe evitar que éste caramelice. Entonces saque las cáscaras y colóquelas sobre una rejilla hasta que se enfríen. Por último, páselas por azúcar granulada y vuelva a colocarlas en la rejilla hasta que se endurezcan, por unas 12 horas aproximadamente. Luego las puede conservar.

También se pueden utilizar estas cáscaras confitadas, sin azucarar, cortándolas en brunoise (cuadritos o dados, relativamente pequeños en este caso), para incluir en una mermelada de toronja de elaboración casera, agregándole así sabor y textura o para confitar postres que requieran frutilla confitada.

Autor:  Anastacia Chimaras Frangos

Ingeniero Civil – UCV_VE
MSc en Ingeniería Hidráulica – UCV_VE
Twitter: @AnastaciaChF


 


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