ZOILO GALARZA, EL LENGUAJE Y YO
POR

-Roger Vilain-
X: @rvilain1
Zoilo Galarza piensa en el lenguaje y se le paran todos los pelos. Es que pensar en el lenguaje supone ahogarse con tanto abismo clavado en nosotros.
Cuando mi amigo se percata de que sonidos finitos tejen una red sin fin de cosas que significan, esas cosas llamadas palabras fíjate que aguantan el mundo a sus espaldas. Cargamos, así, no sólo la abisal complejidad del lenguaje en lo que somos sino además el cosmos que éste se embuchó de un plumazo.
Fonemas, monemas, morfemas, sintaxis, semántica, pragmática y un etcétera tan largo que parece un tren, sólo por tales señas jura que Galarza tiene razón. Como para que se nos pongan los pelos de punta. El bicho humano, sabiéndolo o no, da forma a un lingüístico entramado de matrioskas: lleva el lenguaje dentro y éste a su vez guarda el universo en las entrañas.
Total, que Zoilo Galarza, apenas vislumbra el asunto, corre tras el último medicamento que le recetó el doctor para casos como este: oxicodona como si fuese caramelo. Entonces respira tranquilo, se echa en brazos de la atmósfera que flota entre sueño y duermevela, hasta que otro día cae de nuevo en la trampa, es decir, piensa en el lenguaje, se le paran los pelos, corre por el último medicamento, chapotea entre sueño y duermevela, hasta que otro día…
Lo cierto es que tal criatura -ni más ni menos que el lenguaje- puede resultar ángel o demonio. Lo primero llegas a vivirlo si con semejante arma de destrucción masiva agarras la realidad, la engarzas, la aprisionas y quizás te la embolsillas porque sí. O porque no. Zoilo Galarza ha reclamado mil veces el estado angelical y pese a sus mejores intenciones nada, no señor, en lo absoluto. Al respecto ha sido desahuciado, se acabó.
Y lo segundo es que la bomba del lenguaje es también cosa demoníaca al mostrar la cara oculta de su particular luna, esa que ríe a lo Linda Blair en The Exorcist cuando no coges al toro del lenguaje por los cuernos. Entonces damos en el blanco: toro del lenguaje por los cuernos. Escucha hablar a los políticos, escóndete y sin que te vean dedícate a espiar a tu cuñado en la cocina mientras dialoga con tu hermana. Zoilo Galarza, quien llevó a cabo la experiencia, jura que lo comprobó con otros tantos y claro que consigo mismo. Por fin llega, se sienta, pide un café, pide agua mineral y afirma como si nada: “Rogerín, yo no hago uso del lenguaje, es él quien acaba por usarme a mí”. Linda Blair y Zoilo Galarza abrazaditos.
El otro día me dio por pensar en el lenguaje y se me pusieron los pelos de punta. Quise vislumbrarlo como ángel pero mira tú, fui Regan McNeil a toda leche.







