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Cracovia: La dolorida belleza de Europa Central elegantemente modernizada

por

Thaleia

               Varsovia es la capital de Polonia, pero Cracovia es la ciudad más conocida y turística del país. Durante la Segunda Guerra Mundial, la decisión del Gobernador General alemán de tener su cuartel general en Cracovia salvó a la ciudad de la vengativa destrucción sufrida por otras ciudades polacas, incluida Varsovia.

                Cracovia es una de las ciudades más antiguas de Polonia. Durante muchos siglos fue la capital y los soberanos polacos residieron en el castillo de Wawel hasta 1609 cuando se mudaron a Varsovia. El Castillo está ubicado en una colina donde una vez se dijo que vivía un dragón. Según la leyenda, un dragón aterrorizaba continuamente a los habitantes de la ciudad antigua hasta que, un buen día, un joven y valiente zapatero, Skuba, engañó al monstruo. Al dragón le gustaba mucho comer y el joven usó esa debilidad suya para darle de comer una oveja rellena de azufre. El goloso monstruo comió con avidez. El azufre calentó su intestino, el dragón corrió hasta las orillas del Vistula y bebió agua, mucha agua, muchísima agua, hasta que su cuerpo estalló. Hoy en día existe una estatua de 6 metros del dragón engañado en la colina y es la atracción más popular. El Museo de la Catedral, el castillo real, las fortificaciones y las torres hacen que la visita de la colina de Wawel sea muy interesante.

                En Stare Miasto, el centro histórico de la ciudad, el barrio antiguo, encontramos la Plaza del Mercado, la plaza más grande de Europa y el centro de la ciudad medieval y moderna. En el centro de la plaza se encuentran algunos de los monumentos más famosos de la ciudad, como la Basílica de Santa María con su altar gótico, uno de los más grandes del mundo, el Mercado de los Paños, la antigua Torre del Ayuntamiento y también la pequeña iglesia de San Adalberto, una de las más antiguas de Cracovia. Sentado en una de las cafeterías de la plaza del Mercado, es imposible darse cuenta del tamaño de la plaza. La gente parece más y más pequeña y nuestros ojos tocan delicadamente cada detalle hasta que nos perdemos en un vértigo aliviador.

                Al sur de Stare Miasto el barrio muy frecuentado de Kazimierz ofrece a los visitantes la oportunidad de descansar, tomar una copa o comer en una variedad de bares y restaurantes, modernos y con diferentes estilos. Durante más de 500 años Kazimierz fue el centro de actividad de la comunidad judía de Cracovia. Las sinagogas y los cementerios judíos dan testimonio de la presencia judía en esta región. Durante la Segunda Guerra Mundial, los habitantes del barrio fueron primero transportados al gueto de Cracovia y luego a los campos de concentración como Auschwitz, el campo de concentración más cercano a la ciudad. Hasta 1990, el barrio estuvo casi abandonado momento en el que poco a poco volvió a recuperar vida.

                Al sur de Kazimierz, al otro lado del río Vistula, el distrito post-industrial de Podgórze tiene muchos puntos de interés. Era el distrito del gueto judío, establecido en marzo de 1941, durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día la fábrica de Oskar Schindler (que inspiró la película ganadora del Oscar “La lista de Schindler”), el alemán que salvó la vida de 1000 judíos es un excelente museo que presenta la historia de Polonia en general y de Cracovia en particular de una manera muy atractiva para el visitante. La plaza Bohaterow Getta es otro punto de interés. La antigua plaza del mercado era el lugar donde los nazis concentraban a los judíos y los hacían esperar para ubicarlos en el gueto. Dos años más tarde fue en esta plaza donde el pueblo judío una vez más esperó su deportación a los campos de concentración. Una instalación artística de sillas sobredimensionadas esparcidas en la plaza es el testimonio del sufrimiento de los judíos en este lugar, de cuya presencia después de la guerra, no quedó nada, solo partes destruidas de los muebles.

             Junto a la fábrica de Oskar Schindler, el Museo de Arte Contemporánea (MOCAK) espera a los amantes del arte. Otros museos interesantes son el Museo Nacional, el Museo de Cracovia y Cricoteka, que tiene obras del pintor y diseñador Tadeusz Kantor en un edificio espectacularmente moderno a orillas del Vistula.

               Un día soleado, el paseo a lo largo de las orillas del río es maravilloso. Los visitantes pueden descansar en los bancos, dar un paseo o alquilar una bici (Wavelo) y conocer la ciudad sobre dos ruedas. ¡Para los amantes del ciclismo lo recomendamos!

                Después de la visita a Cracovia, el visitante comprenderá una cosa: la delicada Bella de Europa central se enfrentó a la bestia del fascismo y sobrevivió, ¡la derrotó!

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