Terremotos

“El paraíso de repente se convierte en algo negro, en una trampa”

Roger Sabatés /Alejandro Romero

Alrededor de 200 españoles se han visto afectados por el terremoto que sacudió este domingo la isla indonesia de Lombok.

“Estábamos dentro de la ducha y de repente empezó a temblar todo. Nos quedamos sin luz, no veíamos nada y no podíamos salir del bungaló”. Así empezaron las caóticas 24 horas que ha vivido la barcelonesa Alba Elvira, una de los casi 200 españoles que esperan salir de Lombok (Indonesia) tras el terremoto de magnitud 6,9 que ha causado al menos 98 muertos este domingo. Hasta alcanzar el aeropuerto para abandonar la zona, Elvira relata una noche al raso, la recogida del equipaje de entre los escombros y un complicado viaje para cruzar desde el islote de Gili, donde se encontraba con su pareja, hacia la isla principal: “Ha sido horrible, toda la gente se estaba empujando. Era en plan patera, lleno de gente, que nos pensábamos que nos podíamos hundir y todo”.

Tenemos que esperar 48 horas un vuelo para salir. Vayas donde vayas te encuentras españoles”, explica Jordi Valero, compañero de Elvira. Según ha anunciado este lunes la embajada de España en Yakarta a través de Twitter, casi 200 españoles se encuentran en el Aeropuerto Internacional de Lombok a la espera de vuelos que saldrán entre este lunes y el jueves. “Nos han hecho firmar conforme estamos aquí, pero no nos han dicho nada más”, denuncia Elvira, que dice haberse sentido “con una mano delante y otra detrás” durante los momentos de evacuación. Según la embajada, personal consular se ha desplazado hasta allí para prestar asistencia, facilitar información y expedir salvoconductos para viajar a quienes han perdido su documentación.

Personas esperan en el Aeropuerto Internacional de Lombok este lunes.
Personas esperan en el Aeropuerto Internacional de Lombok este lunes. Alba Elvira
Mapa localizador de Lombok, en Indonesia

Carlos Arroyo, sevillano de 21 años, decidió no ir al aeropuerto y permanecer en la isla de Lombok. “Hemos intentado tomarlo con filosofía”, comenta. Arroyo viaja con su pareja, su hermano y la pareja de este. Cuando se produjo el seísmo se encontraban descansando en un complejo turístico de Gili Air, una de las tres pequeñas islas frente a Lombok.  El grupo pasó la noche bajo las estrellas, en una pequeña colina a la que los habían llevado la gente de la zona. “El problema era la alerta de tsunami. Al estar en una isla no sabíamos qué hacer, porque si venía uno no había ningún sitio a dónde ir”.

En cuanto amaneció Arroyo y sus compañeros de viaje se dirigieron al puerto de la pequeña isla que estaba repleto de personas que intentaban salir de ella. “Venían botes hacia el puerto, pero no había suficientes para abastecer toda la demanda. Un barco paró, nos dijo que no tenía gasolina y se fue a por un bidón. Volvió, y ahí fue cuando todo el mundo se abalanzó y empezó a darle lo que tenía… 5.000 rupias, 10.000 rupias [entre 30 y 60 céntimos de euro]. Nosotros pasamos así también. Éramos unas 50 personas en el bote, todas hacinadas”.

Tras el viaje en barco llegaron a Lombok. Encontrar allí transporte era más complicado que en Gili. El Gobierno indonesio había dispuesto autobuses para evacuar a los turistas, pero no eran suficientes. Finalmente, previo pago de un millón y medio de rupias (unos 89 euros), el grupo consiguió encontrar un coche para llegar al sur de la isla donde el terremoto ha causado menos estragos. “Hemos decidido no ir al aeropuerto porque está saturado. Si hay algún español que puede escuchar esto, venid al sur de la isla”, aconseja este estudiante de marketing.

“Ahora hay más tranquilidad. Estamos intentando normalizar la situación después del pánico que se vivió ayer, pero seguimos en alerta”, comenta Carolina Portella. “Hemos oído que hay un poco de colapso en los puertos y el aeropuerto. Aquí, la ciudad está desierta y nos hemos instalado en una zona montañosa hasta que pase todo”.

Portellla vive en Kuta Lombok, al sur de la isla, y después de varios viajes a Indonesia, en diciembre decidió establecerse allí. Está a la espera de abrir próximamente un restaurante. “Tengo ganas de seguir”, asegura la española que dice seguir en estado de shock tras el caos y la incertidumbre vivida en una zona muy frecuentada por extranjeros. “El paraíso de repente se convierte en algo negro, en una trampa”.

Hasta este momento, la embajada no tiene constancia de que haya españoles entre las víctimas del terremoto, han asegurado a Europa Press fuentes de la Oficina de Información Diplomática (OID).

Según han informado los equipos de rescate indonesios, este lunes se han evacuado más de 2.000 turistas de pequeñas islas turísticas cercanas a la de Lombok, donde los equipos de rescate buscaban sobrevivientes en las secuelas de un poderoso terremoto que mató al menos a 98 indonesios. Sutopo Purwo Nugroho, un portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres indonesia, ha asegurado que continúan unas tareas de salvamento que plantean “desafíos” a las autoridades. “Las carreteras fueron dañadas, tres puentes también fueron dañados, algunos lugares son de difícil acceso y no tenemos suficiente personal”, ha agregado.

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